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Posted By viajeeuropa
Que ver en Menorca

Menorca que ver y hacer

Menorca es una cura para el cuerpo y el espíritu. Desde sus calas salvajes de arenas blancas y aguas turquesa al puro estilo caribeño, sus naturaleza en estado puro para los amantes del verde y el senderismo hasta vestigios de un pasado mágico para quienes le atrapa la historia… Allá donde vaya el visitante encontrará rincones únicos para disfrutar, de día y de noche.

La isla de Menorca es perfecta para pisar cualquier cala perdida, sólo hay que tener ganas de andar. Desde cala Galdana, por ejemplo, un paseo de 30 minutos lleva a las calas de Macarella y la famosa cala de Macarelleta, igual de transparentes e impresionantes pero lejos de tiendas y hoteles.

Menorca fue declarada Reserva de la Biosfera en 1993. La costa norte tiene menos lugares protegidos de la tramontana, pero el espíritu de la isla se encuentra en su encanto salvaje. Hay que conocer Fornells, por ejemplo, un pueblo marinero con los mejores restaurantes; sus plazas y sus terrazas siempre están llenas, pero con el ambiente sereno que contagia la isla. Hay más bullicio en Mahón (centro administrativo) y en Ciutadella.

Los menorquines disfrutan de sus fiestas, como la de San Juan (24 de junio), y sus tradiciones, en las que la doma de caballos es protagonista. Menorca tiene una raza autóctona de caballos, muy apreciada internacionalmente. La doma menorquina, que hunde sus raíces en las fiestas populares de Menorca, fue reglamentada en la década de 1980.

Ciudades de Menorca: De Ciutadella a Mahón

En Ciutadella es obligado perderse entre las calles del color del marès (la típica piedra de la isla), ver la catedral medieval y el Ayuntamiento construido sobre el antiguo alcázar, comprar unas abarcas artesanas y dejarse atrapar por los mercados ambulantes.

La Ciudadela se caracteriza también por sus angostas calles, con nombres curiosos como Que no passa (‘Que no pasa’, o azucaque) o Ses Voltes (‘Las Arcadas’) que empiezan en la Plaça Nova o Plaça Espanya (‘Plaza Nueva o Plaza España’) y terminan en la Catedral de Ciudadela, más allá, en dirección al Ayuntamiento está la Plaça des Born, desde donde se divisa el mencionado puerto y reside un obelisco en conmemoración al asalto turco de 9 de julio de 1558 protagonizado por el almirante de la flota otomana Pialí.
En la capital, Mahón los edificios se han construido de cara al mar, sobre un acantilado. Hay que subir las calles empinadas y observar, desde alguno de sus miradores, el puerto que le da vida, uno de los más importantes del mar Mediterráneo.

La ciudad de Mahín fue fundada por uno de los generales cartagineses y hermano de Aníbal, Magón, por lo que los romanos, una vez que la anexionaron, la llamaron Portus Magonis. Pasó a manos de los romanos y, con la caída del Imperio Romano, la ocuparon vándalos y bizantinos. Luego sufrió frecuentes ataques de los normandos y musulmanes, hasta que finalmente, en el año 903, fue conquistada y anexionada al Califato de Córdoba.

No dejes de visitar alguno de los monumentos megalíticos menorquines, como Torre de’n Gaumès o la Naveta des Tudons. Contemplándolos, podrás imaginarte cómo era la vida en la isla de Menorca hace 3.000 años. Sobre todo al atardecer, la atmósfera es mágica. Fuera de las ciudades se encuentran algunos de los restos prehistóricos mejor conservados de Europa, como la Naveta des Tudons (1.500 años antes de Cristo), el edificio intacto más antiguo del continente. Son una construcción funeraria de la prehistoria menorquina usada entre los años 1200 y 750 a. C. Se trata de una tumba colectiva que, al ser restaura en los años 50 del siglo XX2 , aportó los restos de al menos 100 individuos y objetos de sus depósitos funerarios: pulseras de bronce, botones de hueso y cerámica. Se trata de una de las construcciones prehistóricas mejor conservadas de Menorca.

Las mejores playas de Menorca

Las mejores playas de Menorca están en la costa norte. La cala Macarella es la cala más conocida de Menorca, al menos su imagen es la más habitual en las postales o la cala Macarelleta, es la hermana pequeña y nudista de Macarella. Situada en la misma bahía y con el mismo agua transparente, al menos se merece que nos acerquemos a verla.

Otra playa que destaca de esta isla balear es la Cala’n Turqueta, una cala virgen de aguas turquesas que nada tiene que envidiar al Caribe o la Cala Mitjana, una pequeña cala al sur de Menorca donde destaca sus aguas azules y su situación central en la isla, al lado de Cala Galdana, la hacen recomendable y accesible para todo el mundo…. La Cala Galdana es una de las playas más grandes y familiares de Menorca. En ella podrás hacer deportes naúticos y está perfectamente acondicionada para los que busquen comodidades. Para quienes no quieran alejarse de la Ciutadella podrán ir a Cala n`Brut situada entre Cala en Forcat y Clot d’en Barceló.

Otras calas y playas de la islas son la Cala Presili y Platja d’en Tortuga, entre Favàritx y es Grau, en la costa norte. Aunque hay que andar un rato, vale totalmente la pena.

Y entre los muchos rincones preciosos en los que hay que detenerse está Binibeca, un pueblo de construcciones típicamente pesqueras, completamente blanco y lleno de luz, en el que se accede a las casas por estrechas y retorcidas callejuelas que parecen imposibles. Es un lugar surrealista, un cuadro, un sueño… La paz y la sorpresa son compañeras de este viaje. Si Adán y Eva regresaran al Edén, lo encontrarían en esta isla.

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