Jaen capital

Jaen Capital que ver y hacer

Es, quizás, la ciudad más desconocida de Andalucía y, sin embargo, guarda entre sus calles y plazas un importante patrimonio cultural. Merece la pena recorrerla despacio y saborearla con calma, pero siempre después de atraparla en un solo vistazo, abarcándola con la mirada desde el castillo de Santa Catalina , que se acomoda sobre la colina bajo la que se extiende Jaén, la capital mundial del aceite, tal y como nos recuerda el mar de olivos que envuelve sus límites. La fortaleza es de origen árabe, aunque fue modificada y ampliada tras la conquista de Fernando III.

En ella destacan su torre del Homenaje, aljibes, barbacanas, y un Parador  tan monumental como el propio castillo en el que se ubica. Desde su piscina, junto a la piedra exterior, se consigue una gran calma, que se expande después por el interior bajo los arcos cruzados, a 20 m de altura, de su salón principal. Toda una invitación para descubrir Jaén, una ciudad que gozó de un gran auge económico durante la época romana y el dominio árabe.

Toma como punto de partida el castillo, te resultará muy fácil acceder al monasterio de Santa Teresa, que guarda con celo una de las copias manuscritas del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, que compite en fama con la estupenda repostería que desde su obrador elaboran las monjas de clausura.

Nuestra siguiente recomendación es que te dirijas hacia la plaza de Santa María, donde se alza la joya más preciada de Jaén, su Catedral, construida entre los siglos XVI y XVIII siguiendo las instrucciones originales del maestro del Renacimiento jienense, Andrés de Vandelvira. Antes de nada, admira su fachada, con un gran cuerpo de columnas corintias, y después su interior. Su Capilla Mayor acoge el lienzo del Santo Rostro, el mismo que, según la tradición, ofreció la Verónica a Jesucristo y en el que quedó impresa su faz.

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El Ayuntamiento y el Palacio Episcopal completan el conjunto arquitectónico de la plaza de Santa María que da acceso, por la calle Maestra, a la antigua judería de Jaén. A pocos pasos verás una hornacina con el Cristo del Amparo que, por lo visto, se apareció en esa misma pared a un grupo de judíos que intentó profanar una procesión. Las leyendas e historias de judíos conversos se suceden en esta calle, comercial desde tiempos inmemoriales, y que se une con la calle Arco del Consuelo, típico adarve musulmán donde abren sus puertas las tascas con más solera de la ciudad. Entre ellas, La Manchega –no te pierdas sus líos (corazones de alcachofa, anchoa y mayonesa)– y El Gorrión, con sus vinos añejos, ensaladas de tomate de la huerta y aceitunas aliñadas.

Volviendo a la calle Maestra, continúa hacia el barrio judío por la calle de Martínez Molina. En la calle de San Andrés encontrarás la iglesia del mismo nombre, que conserva detalles de su pasado judío, cuando era una austera sinagoga. Para conocer más en profundidad el entramado urbanístico del barrio, cruza el callejón del Gato para pasear después por un conjunto de calles que sólo cuentan con tres salidas al exterior, al estilo de las juderías españolas en las ciudades hispano-musulmanas.

Para el final te hemos reservado uno de los platos fuertes que ofrece Jaén. Sólo tienes que dirigirte de nuevo a la calle Martínez Molina y continuar hasta la plaza Santa Luisa de Marillac, más conocida como la plazoleta del Pato, en alusión a la fuente que la preside.

Aquí se alza el palacio de los Condes de Villardompardo (de martes a sábado, de 9 a 20.30 h. Domingos, de 9.15 a 15 h. Entrada gratuita), un edificio del siglo XVI que alberga el Museo de Artes y Costumbres Populares y el Museo Internacional de Arte Naïf Manuel Moral, único en su género en España, en el que se exponen más de 400 obras de artistas españoles y extranjeros. Su contrapunto perfecto son los magníficos Baños Árabes –o Baños de Alí–, de la época califal, también en el interior del palacio. En esencia, un extraordinario ejemplo de edificaciones civiles musulmanas que consiguió en 1984 el Premio Europa Nostra de Restauración. Una última visita: el Museo Provincial (Paseo de la Estación, 27. Gratis), en el edificio que antes ocupaba el antiguo pósito. ¿Su tesoro más preciado? La colección de arte ibérico.

ESTE ACEITE ES PURO ORO 

A la hora del desayuno, sobre pan crujiente. Pero también para aderezar un buen postre. Cualquier momento del día es bueno para saborear el estupendo aceite de oliva virgen extra que se produce en Jaén. Líquido dorado que siempre está presente en la carta de Casa Antonio , que combina cocina tradicional e imaginativa. Prueba su salteado de foiegras con manzana y Oporto, o el gazpacho de habas frescas. Otra referencia gastronómica es El Horno de Salvador, en una acogedora casita de ambiente familiar. Sus especialidades son el lomo de jabalí y gamo, y las perdices estofadas. Su vecino más próximo es el Parador, cuyo restaurante se decanta por las recetas de toda la vida: ajoblanco, ensalada de perdiz y espinacas a la jienense (con huevo).

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