5 destinos para descubrir Francia

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Touluse

Una de las ciudades más conocidas de Francia, tanto por su belleza como por su floreciente economía es Toulouse. Esta situada en el suroeste de Francia y es la cuarta ciudad más poblada y también la cuarta en cuanto a su área metropolitana, después de París, Marsella Lyon.

A la ciudad de Toulouse se le conoce popularmente también con el nombre de la “Ville Rose“, la que quiere decir traducida al español: La ciudad Rosa, esto debido a su particular arquitectura que destaca por la utilización de ladrillo. Fue en Toulouse donde nació Antoine de Saint Exupéry, el autor del “Le Petit Prince” o “Principito” o también llamado “El pequeño Príncipe”. Existe una galería destinada a mostrar sus diferentes obras y fotografías, situada en el Hotel Du Grand Balcon. La ciudad es también la sede de la Academie Des Jeux Floraux, equivalente a la Academia Francesa para el sur de Francia.

El nacimiento de la ciudad se produce cuando los romanos toman esta tierra para su imperio. Sin embargo, la historia de Toulouse queda a oscuras sin mayor esplendor durante los siglos posteriores. No es sino hasta el siglo XX, que la ciudad cobra protagonismo en el ámbito de la industria aeroespacial y es además uno de los principales centros militares de Francia. Por este motivo es que se ve un gran incremento en la población, principalmente entre la década de 1960 y el año 2000, período durante el cual duplica su población. Con su 2,2% de crecimiento poblacional, Toulouse es una de las ciudades europeas con mayor crecimiento y está destinada a superar a Lille y Lyon como cuarta y tercera ciudad más grande de Francia, respectivamente.

Pasear en esta encantadora ciudad de calles medievales es toda una experiencia. La noche suele ofrece muchas alternativas de diversión y anualmente se llevan a cabo muchas fiestas tales como el Festival Flamenco, el Río LocoLas Siestas ElectrónicasPiano en los Jacobinos, entre otras.

Entre los lugares más atractivos para visitar durante la estadía en Toulouse se encuentran el Capitole de Toulouse, el Bazacle, el Jardin des Plantes, el Canal Du Midi, el Museo George Labit y los edificios religiosos como la Basílica de Saint-Sernin o la Catedral de Saint Etienne.

El puerto de Saint-Vaast-La-Hougue en Normandía

Hoy vamos a hablar de una pequeña ciudad-puerto que va a posicionarse entre vuestros favoritos si lo que queréis es descubrir lo más auténtico y tradicional de Francia. Saint-Vaast-La-Hougue es un interesante pueblo francés y aquí os contamos por qué.

Normandía es uno de mis estados favoritos en Francia. Con un aire tradicional, innumerables sitios históricos y una línea costera extensa, ofrece suaves colinas verdes, granjas y un espíritu bien francés mezclado con una gran presencia extranjera. Normandía es un excelente destino para encontrarse con la historia francesa, ya sea muy antigua (a fin de cuentas de algún lado vienen los “normandos”) como más reciente, ya que fue escenario de sangrientas batallas durante la Primera Guerra Mundial (habéis estuchado del Día D ¿no?).

Mis recuerdos de esta tierra son eso: enormes cementerios donde descansan los restos de miles de soldados franceses, americanos y alemanes; monasterios de miles de años dominando la costa; bailes tradicionales, granjas y más granjas y pequeños pueblos donde los locales comparten un acento un tanto especial.

Saint-Vaast-La-Hougue es un pequeño pueblo pesquero a una corta distancia de Cherbourg que durante el invierno tiene un aire fantasmal y relajado, mientras que durante el verano se llena con franceses e ingleses que vienen a disfrutar de la costa, el aire pintoresco en sus casas de verano.

Para disfrutar sin extremos este pueblo se puede visitar en otoño o primavera.

Este fue el primer puerto liberado por las fuerzas  aliadas en 1944 y Saint-Vaast-La-Hougue conserva dos fuertes de los 12 en toda Francia con calificación de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Especialmente el fuerte de la Hougue promete un bonito paseo con las olas rompiendo contra sus muros. Ideal para visitar por la mañana.

Uno de los mejores lugares para visitar en el pueblo, especialmente si eres amante de la comida (y estando en Francia, ¡o eres o te vuelves!), es Maison Gosselin, un almacén con una excelente selección de productos y vinos locales. La casa funciona desde 1889 y aún conserva algunos detalles antiguos, dándole un carisma muy particular.

Como decíamos comer es uno de los placeres que los franceses han desarrollado y perfeccionado. En este pueblo pesquero hay dos cosas que sobresalen: las crepes, famosos panqueques franceses llenos de todo tipo de delicias; y las ostras, una de las comidas más delicadas y seriamente de las mejores en este área.

¿Qué más hacer? Podéis visitar la Ile Tatihou, una pequeña isla en la que sólo se admiten 500 personas por día (asegúrate de reservar tu lugar). Otras actividades incluyen ciclismo y senderismo.

La Riviera Francesa

La Riviera Francesa es uno de los centros mundiales de turismo debido a ser una zona privilegiada del litoral mediterráneo donde se encuentra MontecarloProvenzaNizaCannes y otras ciudades. Cada una de estas exhibe sus distintos atributos dejando embelesados a todo visitante que pasee por sus áreas.

La ciudad de Niza se ubica a lo largo de una bahía donde se observan las embarcaciones las cuales en algunas de ella se puede realizar paseo marítimos por grandes avenidas constituidas de arboles; ir por las montañas podría ser un emocionante paseo también. Por otro lado, para quienes le guste conocer más de la historia del país anfitrión puede ir a museos de la zona y también visitar las ruinas de la época romana.

En la popular Provenza los visitantes vienen invadidos de amor propio y se quedan perplejos; es una ciudad romántica por naturaleza, ideal pata los partidarios de Cupido. Los animales que aparecen poco a poco descendiendo de sus vuelos como las golondrinas brindan a los románticos detalles para vivir encantados con la vida y naturaleza.

A veces con sólo mencionar los nombres de las ciudads que componen la Riviera Francesa la imaginación invita a teletransportarse a zonas de gran belleza disfrutando de la naturaleza. Las playas por su parte son realmente de encanto, con arenas blancas, aguas turquesas y el sol propicio para un buen bronceado. Las caminatas turísticas o los paseos en bicicletas son pocas de las muchas actividades a realizar.

Un punto importante en la Riviera Francesa es la gastronomía. Los turistas no podrán perderse la oportunidad de degustar platos de la cocina francesa; algunos lo consideran como una experiencia religiosa. Es una delicia en el paladar ya que hay variedad de platillo presentados con cierta formalidad. Todas estas condiciones hacen que la gastronomía francesa se muestre con la imponencia que presentan sus diversos platos.

Las opciones de alojamiento son muchas y variadas para los turistas más exigentes. Hoteles, casas, cabañas están disponibles. Y si de casas se hablar, en Cannes viven varios personajes de renombre, estrellas famosas de cine y es en esta ciudad donde se realiza un festival importante para el séptimo arte: el Festival de Cannes.

Por todo lo antes mencionado, la Riviera Francesa tiene un cofre de sorpresas y estrellas, es posible caminar por las calles y encontrarse con alguna de ellas. Existen diversos lugares para los diferentes gustos de los visitantes.

Región de Burgundy

La región ofrece más que excelentes vinos y es aún desconocida en términos de turismo. Sin embargo tiene un enorme potencial para volverse uno de los favoritos de Francia. ¿Por qué? Aquí os contamos un poco más sobre la bella región de Burgundy, sus pintorescas ciudades y su historia de proezas y heroicas aventuras, riqueza y lo interesante de su arquitectura y tradición.

La capital de Burgundy, Dijon, es una de las más bonitas ciudades francesas. Aun hoy guarda el encanto que le imprimieron los duques que dominaran la región por siglos. Esta ciudad es definitivamente uno de los imperdibles de la región y probablemente el mejor punto de inicio de un recorrido por Burgundy. Otras ciudades conservan su encanto, entre ellas no podéis perderos Chablis y Cluny.

Burgundy cuenta también con algunos de los castillos más impresionantes de Francia. Si debéis elegir sólo uno para visitar, no hay dudas de que el Chateau d’Ancy le Franc es el mejor para descubrir la riqueza y belleza de la arquitectura de la región. Entre los más grandes está también el Chateau de Cormatin, que es de los pocos que quedan en la región previos a la Revolución.

Burgundy es también un destino ideal para los amantes de la naturaleza. Es que en el corazón de la región se encuentran uno de los parques naturales más salvajes e interesantes de Francia: el Morvan Forest. Alrededor de pintorescos lagos se encuentran algunos pueblos pequeñitos que guardan su encanto y deleitan al viajero que busca escaparse de la bulliciosa ciudad.

Como no puede ser de otra manera en Francia, la gastronomía de la región es también uno de los favoritos de los visitantes. Conocida por su carne de excelente calidad, es también la región en donde se produce el queso Epoisses, allí en un pueblito homónimo con aires medievales. Ya os nombramos, claro, los vinos. Todo esto podemos disfrutarlo sin culpa si salimos luego a disfrutar de alguno de los recorridos y paseos que pueden hacer se a pie por la región.

Las gargantas del Tarn

Uno de esos paraísos escondidos que Francia guarda tan bien. Naturaleza y paisajes fantásticos se combinan para ofrecernos un marco excepcional para nuestras próximas vacaciones.

Las gargantas del Tarn son un serpenteante y recóndito cañón que sigue al río Tarn. Ubicado entre dos formaciones geológicas (que en francés se conocen como causses y si bien no hay una palabra en español para traducirlo, se parecen a planicies rocosas de vegetación rala, muy comunes en la zona de Aveyron y Lozére), el cañón nos ofrece unas vistas bellísimas.

La vegetación cerca del río es boscosa, contrastando con las rígidas laderas del cañón. Miles de años de erosión y movimientos geológicos formaron este sitio que no puede dejar de visitarse.

Entre las actividades que se pueden llevar a cabo en la zona, la más popular, que nos permite descubrir los secretos del serpenteante río Tarn es kayak. También hay bonitos senderos para caminatas y se puede montar a caballo.

En todo el trayecto del río nos encontramos con pequeños pueblos medievales que conservan sus tradiciones. Muchos de ellos pareces sacados de viejas postales y son una delicia para el visitante. Lo mejor es evitar la temporada alta cuando algunos de ellos se vuelven en extremo turísticos.

En las gargantas también hay algunas bonitas playas. La zona es accesible en auto por una carretera que es interesante tomar incluso si sólo estamos de paso.

Un destino diferente en Francia para disfrutar de la naturaleza. Aveyron y La región del Tarn tienen mucho potencial turístico que es poco conocido.

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